Del Alto Perú al Fujimorismo

Los resultados de la primera ronda electoral en las elecciones en Perú aseguran a la candidata Keiko Fujimori seguir en carrera hacia la disputa por la presidencia de la república, que de triunfar es el retorno a las épocas mas oscuras del país andino.

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El posible retorno del Fujimorismo al gobierno en Perú. Foto Almayaden


13 de abril de 2026 Hora: 16:37

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Un porcentaje del electorado que sufragó en las elecciones de Perú, viene decidiendo por los candidatos de la derecha, en una muestra mas de la crisis política en que se encuentra sumido el país andino; 8 presidentes en 10 años y 35 candidatos a la presidencia son una buena muestra de esa crisis.

Pero lo que resulta poco alentador es que la opción que parece imponerse, sea una vez por el Fujimorismo (en ésta oportunidad Keiko Fujimori), los paladines del neoliberalismo y las prácticas de corrupción y terrorismo de estado, en el Perú.

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El Fujimorismo significa en el universo político del país andino, un atentado para eliminar o confinar en un tenue recuerdo,  los aportes mas brillantes del pensamiento político peruano, que alguna vez fue faro en el contexto latinoamericano.

A riesgo de omitir algunas menciones, y jerarquizando sus aportes que claramente contrarrestan el fujimorismo, vale recordar los aportes de Víctor Raúl Haya de la Torre ideólogo, político, pensador, filósofo, abogado y antropólogo. Fue fundador de la Alianza Popular Revolucionaria Americana y líder histórico del Partido Aprista Peruano.

Se dedicó íntegramente a formar un gran movimiento que pudiera representar a las masas excluidas de la «América India», dando a este movimiento nombre y bandera: Indoamérica.

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Bandera de Indoamérica

Fue impulsor de un pensamiento original y latinoamericano dentro de la ideología socialista; si la concepción clásica leninista afirma que el imperialismo es la última fase del capitalismo en los países desarrollados, dice Haya de la Torre: “en los subdesarrollados, como lo es el Perú, es la primera fase. En estos países, no se trata de una etapa de industrialización avanzada sino de explotación de materias primas, porque es el tipo de producción que le interesa hacer allí al mundo desarrollado del que vienen los capitales imperialistas; no a los ciudadanos de estos países. Por esta causa, dice, su desarrollo inicial es lento e incompleto. De esta manera, el problema de la América es político: cómo emanciparse del yugo del imperialismo sin retrasar su progreso. En tanto se trata de América y no de Europa, en tanto llegó al capitalismo por el imperialismo, tiene que adoptar una actitud de enfrentamiento del problema que sea propia”.

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Haya de la Torre hablando a los campesinos de la Hacienda Laredo, La Libertad, 1931.

Junto a Haya de la Torre en la organización de los movimientos revolucionarios en el Perú, brilla el accionar y pensamiento del, escritor, pensador y periodista José Carlos Mariátegui; fue el fundador en 1928 del Partido Socialista Peruano (que, tras su muerte, se escindiría entre el Partido Socialista del Perú y el Partido Comunista Peruano), y en 1929 de la Confederación General de Trabajadores del Perú.

En su obra Siete Ensayos de interpretación de la realidad peruana, Mariátegui alaba el desarrollo económico del Imperio de los Incas, al que califica de “socialista” y “colectivista”; destaca especialmente el trabajo colectivo que garantizaba el bienestar material de toda la población del imperio. Este magnífico desarrollo económico se vio “escindido” (interrumpido) por la conquista española.

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José Carlos Mariátegui (fotografía de Federico Sal y Rosas). Febrero de 1930.

Mariátegui concebía el problema de los pueblos originarios no como un asunto racial, administrativo, jurídico, educativo o eclesiástico, sino como un problema sustancialmente económico cuyo origen estaba en el injusto sistema de propiedad de la tierra concentrado en pocas manos (gamonalismo o latifundismo); mientras subsistiera esta forma de propiedad todo intento por solucionar el problema del indio sería estéril.

En 1968, el Comandante Militar Juan Velasco Alvarado dio un golpe de estado, instalando un gobierno revolucionario y dio origen a  una corriente política que se conoció como los “militares peruanistas”; su gobierno nacionalizó sectores clave de la economía, como los bancos, la industria petrolera y los sectores relacionados con la exportación. La pesca, la minería, las telecomunicaciones, la energía, el petróleo, se agruparon en conglomerados estatales (PescaPerú, MineroPerú, Petroperú, ElectroPerú, EntelPerú, etc.); el tipo de cambio y el comercio exterior pasaron a depender del Estado.

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Discurso de miembros del gobierno revolucionario, en la fotografía se puede apreciar la imagen de Túpac Amaru II

La piedra angular de la política económica del gobierno fue la reforma agraria, que buscaba un reparto equitativo de la tierra, la distribución racional del agua y la elevación de la dignidad de los campesinos que hasta entonces eran explotados por los grandes propietarios de tierras o hacendados, a veces bajo el sistema feudal. Se redistribuyeron más de diez millones de hectáreas a cerca de 400 mil familias campesinas.

El régimen de Velasco realizó inversiones masivas en educación. Las lenguas quechuas, hablada por casi la mitad de la población pero ignorada hasta entonces por las autoridades, fueron elevadas a un estatus equivalente al del español.

En las elecciones presidenciales de 1990 , el descendiente de japoneses, Alberto Fujimori , rector de la Universidad, se presentó como candidato outsider, sin contar con un programa político, ideología, ni bases políticas.

Ganador en esas elecciones, el paladín del neoliberalismo peruano, gobernó en estrecha relación con las Fuerzas Armadas, gracias al enlace y control de Vladimiro Montesinos. Recibió el apoyo de organismos multilaterales y del sistema financiero nacional e internacional, facciones de la política tradicional y el apoyo del Opus Dei, a cargo del poder eclesial.

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Alberto Fujimori, tres veces presidente de Perú, terminó condenado por corrupción y crímenes de Lesa Humanidad

En el autogolpe de Estado de abril de 1992 participaron los dueños de los medios de comunicación recibiendo fuertes sumas de dinero en dólares por parte de Montesinos para controlar la línea editorial; ese dinero también fue usado para lograr la compra de algunos medios, sobornar congresistas e interceptar los teléfonos de periodistas y congresistas.

Alberto Fujimori convocó a un Congreso Constituyente que redactó una nueva constitución, ratificada en referéndum y ganó por estrecho margen. Fue reelecto en 1995 y durante sus gobiernos, privatizó empresas públicas y con esos fondos implementó obras asistencialistas que ampliaban su base de apoyo popular.

Según algunos analistas, el fujimorismo no posee una base ideológica concreta sino que es un movimiento sociopolítico que sobrevive utilizando métodos como los operativos psicosociales u otros eventos mediáticos, tanto para generar empatía para sí como para denigrar a los adversarios.

Es una suerte de red de relaciones políticas y económicas cuya identidad parte del efectismo mediático y logra manipular a la población mediante el apoyo de los medios de comunicación y las redes sociales. Aun cuando han pasado 30 años de la irrupción de Fujimori en la vida política peruana, su legado, representado en su hija Keiko, no logra serle indiferente a la población ni a su conducta política.

Expresado en su partido Fuerza Popular (FP), también ha evolucionado desde Cambio 90, Nueva Mayoría, Vamos Vecino, Perú 2000, Sí Cumple, Alianza por el Futuro y Fuerza 2011; el fujimorismo mantiene sus redes con grupos religiosos conservadores, militares en retiro y empresarios, aunque solo un 10% de los peruanos se ha llegado a declarar fujimorista a ultranza.

Bajo la excusa de combate al “terrorismo”, Fujimori aplicó el terrorismo de estado y el financiamiento de grupos paramilitares; aplicó una nueva estrategia antisubversiva que centró el accionar en las FF.AA. en la captura de los dirigentes de los grupos insurgentes, Sendero Luminoso y Movimiento Revolucionario Tupac amaru (MRTA), dejando el combate armado y el patrullaje en manos de las DECAS (Comités de Defensa Civil Antisubversiva) con la ayuda del Ejército Peruano.

En diciembre de 1991, ocurrió la masacre de Barrios Altos, en las que fueron asesinadas quince personas; y en julio de 1992 tuvo lugar el asesinato de 9 alumnos y un profesor de la Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle (La Cantuta). Estas acciones fueron llevadas a cabo por el Grupo Colina, escuadrón de la muerte que funcionó durante aquellos años como un grupo paramilitar fundamentada en el combate contra posibles miembros de Sendero Luminoso.

Las acciones de los Servicios de Inteligencia de la Marina, Ejército y Policía Nacional de Perú, combinadas con las autoorganizadas Milicias Rurales de la Sierra —llamadas comúnmente Ronderos— a quienes se les adiestró y equipó militarmente, llevó adelante cientos de asesinatos, secuestros y torturas.

En junio de 1995, tras haber sido reelegido mayoritariamente, Fujimori promulgó una ley de amnistía dada por el Congreso Constituyente Democrático de mayoría fujimorista. Tal ley cerró todos los juicios e investigaciones en curso y futuras sobre violaciones a los derechos humanos cometidas por los agentes estatales durante el periodo de violencia.

En una nueva forma de genocidio, en 1995, el presidente Fujimori declaró que quería reducir la pobreza extrema en un 50 % para el año 2000. Anunció el Programa Nacional de Planificación Familiar al año siguiente, que decía que «se proporcionarían métodos anticonceptivos seguros de forma gratuita». Sin embargo, el programa se alejó del concepto original. Se han realizado muchas intervenciones quirúrgicas a mujeres sin su consentimiento.

 Se calcula que solo un 30 % de ellas contaban con el consentimiento previo. Esto resultaba especialmente inaceptable en zonas con poblaciones de bajos ingresos, como los Andes y la Amazonia. Se fijaron objetivos numéricos y se impusieron cuotas del 66 % y el 38 % a los médicos de los estados de Amazonas y Ancash, respectivamente, para realizar las cirugías.

 Al menos 314.000 mujeres y 24.000 hombres fueron víctimas de la esterilización forzada en la década de 1990, la mayoría de ellos afectados por el Programa Nacional de Salud Reproductiva y Planificación Familiar (PNSRPF).

A inicios de 1995, promovió un conflicto armado contra el Ecuador por la región fronteriza nororiental conocida como Cordillera del Cóndor.

Volvió a ganar las elecciones del 2000, pero salieron a la luz el 14 de septiembre de ese año evidencias de los actos de corrupción efectuados durante su gobierno por Montesinos, su más cercano colaborador.

Ante la inminencia de un juicio político, Fujimori renuncia a la presidencia desde Tokio; en el 2005 viajó a Chile donde fue detenido y se inicio un proceso de extradición.

En el 2006 se logra su extradición y el 7 de abril de 2009, fue condenado a veinticinco años de pena privativa de la libertad como «autor mediato de la comisión de los delitos de homicidio calificado, asesinato bajo la circunstancia agravante de alevosía en agravio de los estudiantes de La Cantuta y el caso Barrios Altos».

 Asimismo, el Tribunal lo halló culpable por secuestro agravado, bajo la circunstancia agravante de trato cruel, en agravio del periodista Gustavo Gorriti y el empresario Samuel Dyer Ampudia. La Sala Penal Especial determinó que la condena hubiera vencido el 10 de febrero de 2032.

El 20 de julio de 2009, la Corte Suprema de Perú condenó a Fujimori a otros siete años y medio de cárcel al ser encontrado culpable de «peculado doloso, apropiación de fondos y falsedad ideológica en agravio del Estado».

Luego de varios pedidos de indultos, cumplimiento de pena en domicilio, fallece en el 2024.

@telesurtv_oficial Irregularidades marcan las elecciones en Perú, obligando al Jurado Nacional de Elecciones a extender la jornada. Con conteo parcial, Keiko Fujimori y Rafael López Aliaga se perfilan a segunda vuelta en medio de tensión política. #Perú #Elecciones #Democracia #Política #Actualidad ♬ sonido original – teleSUR

La administradora de empresas, Keiko Fujimori que ya pasó a la competencia electoral de junio del 2026, está bajo investigación de la fiscalía de su país por los cargos criminales de lavado de activos, obstrucción de la justicia, organización criminal, fraude procesal, falsedad genérica y falsa declaración en proceso administrativo; sin embargo, permanece en libertad bajo comparecencia restringida.

Protagonista en el caso Lava Jato en el que se investigan sobornos de parte de varias transnacionales, principalmente la brasilera Odebrecht,  que reconoció que tan solo en Perú, realizó el pago de sobornos por 29 millones de dólares entre 2005 y 2014.

En 2018, Keiko fue enviada a la cárcel por recibir sobornos de la transnacional brasileña Odebrecht para financiar a su partido Fuerza Popular (FP: nuevo nombre de Cambio 90) en las elecciones presidenciales de 2011, cuando presuntamente falsificó la contabilidad de su campaña electoral para ocultar al menos un millón de dólares procedente de la empresa brasilera.

La hoy candidata estuvo vinculada al gobierno de su padre cuando ordenó formar el grupo paramilitar Colina, responsable del asesinato de 25 peruanos acusados de ser terroristas de Sendero Luminoso, incluido un niño de 8 años, en las masacres de Barrios Altos y La Cantuta.

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Keiko Fujimori pasa a segunda vuelta, representando la corriente fujimorista, heredera de la etapa del terrorismo de estado y corrupción en Perú.

Si Keiko Fujimori triunfa en junio, aunque compite contra otro candidato de derecha, se suma a los mandatarios que forman parte del tablero geopolítico de Donald Trump en el continente, (Argentina, Chile, Ecuador y Bolivia).

“Mi rol, de ser elegida presidenta, será motivar a que los Estados Unidos vuelvan a participar más activamente» en la economía peruana, señaló en una sede de campaña en Lima.

«Latinoamérica está girando hacia una corriente en donde se está priorizando la libertad, las inversiones y recuperar el control y la seguridad», dijo Fujimori respecto al ascenso de la derecha con líderes como Javier Milei, José Antonio Kast, Daniel Noboa y Rodrigo Paz. 

«Faltan Colombia y Perú», agregó. Keiko Fujimori se postuló en las elecciones de 2011, 2016 y 2021. Todas las perdió en segunda vuelta.

«Es mi compromiso recuperar el orden en el Perú», lanzó.

«Expulsaremos a los ciudadanos indocumentados y esperamos que (…) se pueda hacer un corredor humanitario para que los que (…) se vieron forzados a salir de su país puedan regresar», dijo Fujimori.

También señaló que pedirá al Congreso aprobación para enviar militares a las cárceles e instalar tribunales con «jueces sin rostro» para juzgar criminales, una medida del gobierno de su padre (1990-2000) .